Con cada nuevo número de Ladosis nos sorprendemos. En el período de dos meses que transcurre entre una edición y otra ocurren muchas cosas, entre ellas nuestros propios eventos. El correspondiente a la #4 trajo consigo a un nuevo público que asistió al Centro Cultural Chacao a disfrutar de Kapicúa y C4 Trío, dos de las agrupaciones claves de la Movida Acústica Urbana y la nueva música venezolana. A ellas se unió la legendaria banda de rock La Misma Gente para conformar una jornada que atrajo a los lectores ya fieles y a una nueva audiencia. Durante estos meses, han seguido surgiendo ideas, el contenido crece y se robustece, se unen nuevos colaboradores, el rol de la revista se difunde más y mejor, y la confianza en la labor que realizamos aumenta. Todo eso nos contenta y nos anima, pero sobre todo apuntala nuestra responsabilidad y dedicación en pro del reconocimiento de la labor de una gran cantidad de personas ligadas al quehacer musical -llámense músicos, productores, ingenieros, locutores, managers o gestores culturales.
Para este nuevo número hemos logrado nuestra primera acreditación oficial internacional en el Festival Sónar de Barcelona, España, una de las más importantes citas de la música de vanguardia de Europa.
Hemos dedicado la portada y artículo central a uno de nuestros principales patrimonios musicales, la agrupación Desorden Público, un ejemplo de constancia a través de las décadas. En todo ese tiempo han dejado clara la solidez de su propuesta y el arrastre que tienen sobre varias generaciones. Este año celebran los 20 años del lanzamiento de su disco debut con una gira nacional y otra europea. También homenajeamos a Alfredo Escalante, un personaje que ha mantenido su coherencia a través del tiempo como uno de los iconos de la radio venezolana. No nos olvidamos de uno de los eventos más impactantes y trascendentes de la historia de la música pop. El Festival de Woodstock se realizó hace justo 40 años, por lo que recordamos aquella memorable jornada de paz, amor y música.
Ladosis #5 también rinde un sentido y merecido tributo al compositor Otilio Galíndez, fallecido recientemente, sin que aún haya recibido los honores merecidos.
Ladosis prosigue su paso, sorteando las dificultades de nuestra complicada realidad. En tiempos de crisis es cuando mejor se demuestran los compromisos con el país y su gente valiosa.
Hay mucho para leer en este quinto capítulo. Gracias a todos.

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